el Economista: los mejores directivos del 2011


Este Martes se publicaron los resultados de la encuesta que todos los años realiza el Economista, donde se vota a los mejores directivos en España, y en donde, por error o por casualidad (digo esto porque no consigo encontrar otra explicación lógica) me incluyeron en la lista de candidatos dentro del sector de Telecomunicaciones.

Agradecimientos a los votantes y sobre todo a los que NO me han votado, entre ambos bandos hicieron, contra todo pronóstico, que llegåsemos a la segunda posición, entre Cesar Alierta y Johan Andsjo.

Un auténtico e inmerecido honor compartir página en el especial de el Economista, con Francisco Román o Jose María Castellano.

Mil disculpas a todos, candidatos en la encuesta y otros grandísimos profesionales no incluidos, por la irreverencia y por irrumpir en casa ajena.

Mejores directivos sector telecomunicaciones 2011 - el Economista

Como siempre, todo tiene una explicación. Todo comenzó con una entrada en Facebook de Masha Lloyd, directora de comunicaciones de Yoigo, ex-compañera y amiga anglosajona (importante esta puntualización). A partir de ahí supe de la existencia de esta encuesta online, y claro, ahí estaba mi nombre entre los candidatos, y además, había un objetivo, una motivación y un PC delante de mis manos con un status de twitter vacío….

El asunto de las elecciones online es muy interesante, su evolución me parece además, una de las oportunidades de negocio más grandes para trasladar a los smartphones (ya hablaremos de ello).

Sorprendente lo rudimentario de los sistemas de votación vía web, y por otro lado la cantidad de elementos sociales perdidos o no bien contemplados en el proceso, por ejemplo:

– La carrera hacia la gloria:

desde el momento que se abre la encuesta hasta que se termina, se produce el efecto pirámide con polarización hacia los 2 primeros candidatos que acaparan la mayoría de los votos. Esto ocurre a partir de una determinada masa crítica (un 20% del total de votantes aprox.) y finalmente, el contencioso se limita a una batalla de uno contra otro. Los votantes se dejan influir por ésto y el resto de candidatos se difuminan (mismo efecto que bien conocemos en política, un claro patrón simétrico).

El voto por tanto pasa de ser impulsivo a estar condicionado, incluso a pesar de que en la web no se veía como iba el recuento de votos si no hacías click en determinado botón.

– Campaña electoral:

con un presupuesto bastante limitado, básicamente, el gasto de un pack de donettes, una cuenta de twitter, otra de facebook y la de linkedin, hice campaña de mi candidatura el domingo y lunes pasado (como dije antes, en cuanto me enteré de la encuesta por la entrada en FB de Masha Lloyd)

Aquí la otra lección, la influencia del candidato es vital, no es lo mismo ver un listado de candidatos publicado por el Economista que ese mismo listado te llegue vía el propio candidato con la petición de que participes. Solo la atención P2P (person to person) influye en la decisón de voto ya de entrada y con mucho peso (se explican las mega-campañas y giras electorales, tienen sentido).

Mi estrategia del domingo era clara, fase 1, difundir al máximo la encuesta para que votase mas gente (independientemente de a quién) ya que mi candidatura era, de forma natural, preferida respecto a muchos de los otros candidatos (hemos vendido muchas muchas muchas BlackBerries este año), se trataba de aprovechar el brand awareness.

Funcionó… Masa crítica conseguida en apenas 48 hrs, del 10 al 4to puesto, pasamos a Paco Roman (gran incongruencia), y de allí al 3ro tailgating al mismísimo Cesar Alierta en la 2da posición.

Fase 2, a partir del miércoles la carrera estaba ya polarizada, una vez superado Don Cesar Alierta (espero que no me lo tenga en cuenta) lo que había que hacer era cerrar el gap con respecto al inevitable ganador que el Martes multiplicó sus votos (digo multiplicar en lugar de sumar, Masha seguro que me entiende).

… miércoles abandoné la solitaria gesta y dejé que las votaciones siguieran su curso, modo “long tail” ON, y acabamos s-e-g-u-n-d-o-s contra todo pronóstico.

Por tanto, las estrategias electorales a corto funcionan y son determinantes en el resultado.

– influencia online:

esto puede sonar subversivo, y obviamente no está exento de generar polémica y controversia, pero creo que el sistema de votación democrática debe evolucionar y diferenciar el voto, incluyendo parámetros de contexto tanto para los candidatos como para los votantes, con métricas como la influencia del votante (klout) o su capacitación profesional (linkedin), por ejemplo, para el caso referido en este post.

Todo esto se debe mostrar como información visual en tiempo real y en comparativa candidato – candidato y votante – votante (si,… estoy pensando en utilizar Cascades con el PlayBook).

Esto haría que votaciones ‘técnicas’, como por ejemplo la del mejor directivo de un determinado sector, sean realmente genuinas, mejor informadas y mucho más valiosas, y evitar que el curso de la votación se vea modulado por technofreaks con un pack de donettes, utilizando estrategias de marketing digital ego-dirigidas y poco convencionales (aunque perfectamente válidas todo sea dicho).

Feliz Navidad

(Escrito en vuelo Madrid – Londres desde una BlackBerry 9900)

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